25 de agosto
Quiero contarles algo que me paso el 25/08/2019 antes de que se me olvide por completo, o los detalles.
Era el cumpleaños 27 de mi hermana. No habíamos ido al puerto, playa, ya por un par de años. La cosa es que ella me dijo que fuéramos para celebrar su cumpleaños.
Yo tenia que trabajar ese día pero le dije: ¨Si nos acompaña alguien mas vamos...¨. Lo cual hicimos, buscar un acompañante bien podía ser mi hermano gemelo o mi primo. Ya que mis papá estaba ocupado. A mi mama no le preguntamos la verdad. Ella no sabia donde andábamos.
Bueno mi primo contesta que esta bien, que el se apunta a la celebración. Terminamos de planearlo todo, y a las seis de la mañana de ese domingo agarramos camino al Puerto. Todo iba muy bien, desayunamos rico. Luego seguimos el camino buscamos donde tener acceso a la playa, piscina, y algo de buena comida. Lo cual encontramos un lugar. Nos metimos a la piscina por un rato, jugamos tirando una ficha y buscarla en el fondo.
Luego decidimos ir a la playa estuvimos allí un tiempo jugando con la arena. Es mas mi pantaloneta estaba llena de arena nos reímos jugamos a la orilla de la playa. Luego decidimos ir de regreso al hotel donde estaban nuestras cosas y demás.
Nos volvimos a meter a la piscina, nos dio hambre pedimos un ceviche cada uno. Platicamos mientras comíamos eso luego decidimos ir a la playa de nuevo. Ahora viene la historia, Tranquilos.
El sol estaba bien fuerte lo cual provoco que alquiláramos unas sillas que tenían sombra. Estuvimos allí los tres tranquilos platicando, entre risa y risa. Mi primo quebró la silla alquilada. La señora se acerco y nos dijo: -Me van a tener que pagar esa silla...-. Nosotros nos reímos y nos hicimos los locos.
Mientras tanto el mar reventando ola tras ola, era un bonito día. Mi hermana me pregunto: ¨Nos vamos a meter otra vez al mar¨. Yo al principio no quería, pero luego le dije a mi primo ¨Avísanos cuando llevemos 20 minutos así nos salimos¨. Bueno y empezó a tomar el tiempo.
Nos fuimos con mi hermana a meter a la playa de nuevo, tratando de pasar abajo de la olas. Nos fuimos metiendo y de repente ya estábamos como a unos 20 metros de donde iniciamos no de distancia hacia dentro sino de lado. Es decir nos habíamos corrido a la izquierda esos 20 metros.
Lo cual provoco en mi hermana decirme: ¨vos regresemos ya nos alejamos mucho¨. Lo cual yo acepte, ya íbamos saliendo y mi hermana dijo que nos fuéramos dentro de la playa para regresar. Y en eso paso una mujer con un bikini de una pieza rojo. Me llamo la atención por lo hábil que era, se sumergió dos veces y luego ya estaba tras la reventazón de las olas. Desde luego que por inercia e imprudencia, animo en mi, seguir adentrando en el mar.
Este se calmo por completo no mas reventazón, no mas olas, como una piscina enorme que nos abría sus puertas por completo. Nos metimos y metimos hasta llegar al punto que solo podíamos flotar. Para todo eso poco antes de ver a esa mujer mi primo me señalo que el tiempo había terminado. Lo que significa que ya no era el tiempo el cual debíamos de estar allí.
Volteamos a ver como la primera vez a la distancia de 20 metros, pero esta vez tal vez eran 25 metros pero de distancia hacia dentro. Mi hermana tenia temor, no me lo dijo en el momento porque no me lo quería trasmitir. Desde luego dijimos inmediatamente regresemos. Esa era la idea yo voltee a ver y una ola se estaba formando, lo cual le dije: ¨Nos regresamos con esta ola...¨ Volteamos en dirección a la playa, y el mal rato empezó.
Esa distancia en la cual nos encontrábamos, era exactamente el punto de la reventazón de las ola, ya les dije, ¡Estaba calmo! Yo seguía esperando la ola, cuando me di cuenta, yo era parte de la ola. Me refiero la ola me sumergió y me arrastro con ella, di las vueltas de la ola, no se cual era la profundidad pero fue un momento terrible.
En mi mente, solo se me ocurrió acurrucarme y dejar que esa fuerza inmensa me dominara. También el pensamiento que era el fin, que me iba morir allí. Al mismo tiempo la palabra !Jesús!, en repetidas ocasiones. Logre salir a superficie, y mi reacción inmediata fue ver a mi hermana, que estaba con el mismo sufrimiento que yo tenia o tal vez peor.
Recuerdo ver su rostro con una expresión de temor increíble, como nunca antes. Pues era normal teníamos la incógnita de si íbamos a salir de esa situación. Yo trate de darle esperanza diciéndole ¨Tranquila con esta ola nos vamos...¨ Lo sé eso ya lo dije. Es que en realidad venia otra ola igual y seguíamos allí en medio. Ella antes de que el mar nos sumergiera de nuevo me dijo ¨Pedí a Dios¨.
Para todo este mal rato, mi primo que nos había avisado minutos antes el final de nuestro tiempo. Se encontraba en las sillas aun, ya había pagado la quebrada, esperando por nosotros. En eso la señora de las sillas se le acerco y le dijo ¨Esos que vienen con usted se están ahogando... Mire ya no se ven¨ Él de inmediato se puso de pie a tratar de ver donde estábamos, efectivamente no nos mirábamos. Pues los dos nos contrabatamos en el mismo tormento de la reventazón de las olas.
Esa segunda ocasión fue mas difícil para ambos, mi hermana impacto con su rostro contra la arena, es decir el mar la llevo al fondo y así se golpeo. A mi de igual manera me sumergió así, recuerdo que en un momento con los ojos cerrados todo se volvió completamente obscuro. En ese mismo instante el miedo invadió mi cuerpo con mas fuerza. Pero también sentí la arena con mis pies lo cual provoco decir ¡Puedo salir! Impulse mis pies con toda la fuerza que pude para empujarme. Con esfuerzo logre salir a la superficie.
Luego volví a ver a hermana que yo la miraba a una cierta distancia, lo cual me daba esperanza de decir ella ya se salvo. Ella me cuenta que como me miraba normal diciéndole que ya íbamos a salir. Ella pensó que yo no temía nada. Que iba bien, por dentro yo iba con temor igual. Cada uno fue esperanza para el otro en ese momento.
En la playa toda la gente se salio del mar, para poder decirles a los salvavidas, los cuales nunca hicieron nada, que nos auxiliaran. Ya no hubo otra ola de esas, pero nuestro camino hacia la orilla fue eterna, seguíamos nadando aun cuando ya podíamos estar de pie. El miedo no nos dejo ver eso; bendito Dios ya los dos habíamos llegado a la orilla de nuevo. Con toda la gente viéndonos. Mi primo con miedo desde luego. La señora con asombro también, y sin ninguna duda que Dios nos había ayudado.
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ERo-
Era el cumpleaños 27 de mi hermana. No habíamos ido al puerto, playa, ya por un par de años. La cosa es que ella me dijo que fuéramos para celebrar su cumpleaños.
Yo tenia que trabajar ese día pero le dije: ¨Si nos acompaña alguien mas vamos...¨. Lo cual hicimos, buscar un acompañante bien podía ser mi hermano gemelo o mi primo. Ya que mis papá estaba ocupado. A mi mama no le preguntamos la verdad. Ella no sabia donde andábamos.
Bueno mi primo contesta que esta bien, que el se apunta a la celebración. Terminamos de planearlo todo, y a las seis de la mañana de ese domingo agarramos camino al Puerto. Todo iba muy bien, desayunamos rico. Luego seguimos el camino buscamos donde tener acceso a la playa, piscina, y algo de buena comida. Lo cual encontramos un lugar. Nos metimos a la piscina por un rato, jugamos tirando una ficha y buscarla en el fondo.
Luego decidimos ir a la playa estuvimos allí un tiempo jugando con la arena. Es mas mi pantaloneta estaba llena de arena nos reímos jugamos a la orilla de la playa. Luego decidimos ir de regreso al hotel donde estaban nuestras cosas y demás.
Nos volvimos a meter a la piscina, nos dio hambre pedimos un ceviche cada uno. Platicamos mientras comíamos eso luego decidimos ir a la playa de nuevo. Ahora viene la historia, Tranquilos.
El sol estaba bien fuerte lo cual provoco que alquiláramos unas sillas que tenían sombra. Estuvimos allí los tres tranquilos platicando, entre risa y risa. Mi primo quebró la silla alquilada. La señora se acerco y nos dijo: -Me van a tener que pagar esa silla...-. Nosotros nos reímos y nos hicimos los locos.
Mientras tanto el mar reventando ola tras ola, era un bonito día. Mi hermana me pregunto: ¨Nos vamos a meter otra vez al mar¨. Yo al principio no quería, pero luego le dije a mi primo ¨Avísanos cuando llevemos 20 minutos así nos salimos¨. Bueno y empezó a tomar el tiempo.
Nos fuimos con mi hermana a meter a la playa de nuevo, tratando de pasar abajo de la olas. Nos fuimos metiendo y de repente ya estábamos como a unos 20 metros de donde iniciamos no de distancia hacia dentro sino de lado. Es decir nos habíamos corrido a la izquierda esos 20 metros.
Lo cual provoco en mi hermana decirme: ¨vos regresemos ya nos alejamos mucho¨. Lo cual yo acepte, ya íbamos saliendo y mi hermana dijo que nos fuéramos dentro de la playa para regresar. Y en eso paso una mujer con un bikini de una pieza rojo. Me llamo la atención por lo hábil que era, se sumergió dos veces y luego ya estaba tras la reventazón de las olas. Desde luego que por inercia e imprudencia, animo en mi, seguir adentrando en el mar.
Este se calmo por completo no mas reventazón, no mas olas, como una piscina enorme que nos abría sus puertas por completo. Nos metimos y metimos hasta llegar al punto que solo podíamos flotar. Para todo eso poco antes de ver a esa mujer mi primo me señalo que el tiempo había terminado. Lo que significa que ya no era el tiempo el cual debíamos de estar allí.
Volteamos a ver como la primera vez a la distancia de 20 metros, pero esta vez tal vez eran 25 metros pero de distancia hacia dentro. Mi hermana tenia temor, no me lo dijo en el momento porque no me lo quería trasmitir. Desde luego dijimos inmediatamente regresemos. Esa era la idea yo voltee a ver y una ola se estaba formando, lo cual le dije: ¨Nos regresamos con esta ola...¨ Volteamos en dirección a la playa, y el mal rato empezó.
Esa distancia en la cual nos encontrábamos, era exactamente el punto de la reventazón de las ola, ya les dije, ¡Estaba calmo! Yo seguía esperando la ola, cuando me di cuenta, yo era parte de la ola. Me refiero la ola me sumergió y me arrastro con ella, di las vueltas de la ola, no se cual era la profundidad pero fue un momento terrible.
En mi mente, solo se me ocurrió acurrucarme y dejar que esa fuerza inmensa me dominara. También el pensamiento que era el fin, que me iba morir allí. Al mismo tiempo la palabra !Jesús!, en repetidas ocasiones. Logre salir a superficie, y mi reacción inmediata fue ver a mi hermana, que estaba con el mismo sufrimiento que yo tenia o tal vez peor.
Recuerdo ver su rostro con una expresión de temor increíble, como nunca antes. Pues era normal teníamos la incógnita de si íbamos a salir de esa situación. Yo trate de darle esperanza diciéndole ¨Tranquila con esta ola nos vamos...¨ Lo sé eso ya lo dije. Es que en realidad venia otra ola igual y seguíamos allí en medio. Ella antes de que el mar nos sumergiera de nuevo me dijo ¨Pedí a Dios¨.
Para todo este mal rato, mi primo que nos había avisado minutos antes el final de nuestro tiempo. Se encontraba en las sillas aun, ya había pagado la quebrada, esperando por nosotros. En eso la señora de las sillas se le acerco y le dijo ¨Esos que vienen con usted se están ahogando... Mire ya no se ven¨ Él de inmediato se puso de pie a tratar de ver donde estábamos, efectivamente no nos mirábamos. Pues los dos nos contrabatamos en el mismo tormento de la reventazón de las olas.
Esa segunda ocasión fue mas difícil para ambos, mi hermana impacto con su rostro contra la arena, es decir el mar la llevo al fondo y así se golpeo. A mi de igual manera me sumergió así, recuerdo que en un momento con los ojos cerrados todo se volvió completamente obscuro. En ese mismo instante el miedo invadió mi cuerpo con mas fuerza. Pero también sentí la arena con mis pies lo cual provoco decir ¡Puedo salir! Impulse mis pies con toda la fuerza que pude para empujarme. Con esfuerzo logre salir a la superficie.
Luego volví a ver a hermana que yo la miraba a una cierta distancia, lo cual me daba esperanza de decir ella ya se salvo. Ella me cuenta que como me miraba normal diciéndole que ya íbamos a salir. Ella pensó que yo no temía nada. Que iba bien, por dentro yo iba con temor igual. Cada uno fue esperanza para el otro en ese momento.
En la playa toda la gente se salio del mar, para poder decirles a los salvavidas, los cuales nunca hicieron nada, que nos auxiliaran. Ya no hubo otra ola de esas, pero nuestro camino hacia la orilla fue eterna, seguíamos nadando aun cuando ya podíamos estar de pie. El miedo no nos dejo ver eso; bendito Dios ya los dos habíamos llegado a la orilla de nuevo. Con toda la gente viéndonos. Mi primo con miedo desde luego. La señora con asombro también, y sin ninguna duda que Dios nos había ayudado.
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ERo-
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